Don Antonio Gil, director de la Casa Salesiana de Málaga, escribe esta preciosa carta dirigida a Don Bosco, agradecido por todo lo que significa su vida entre nosotros.


Querido Don Bosco:

Desde Málaga nuestro recuerdo agradecido por todo lo que significa tu vida entre nosotros y nuestro saludo de esta gran familia salesiana a cuantos contigo han marcado la vida de la Congregación y pueblan ese jardín salesiano con el Dios de la Vida y acompañados con el cariño de la Madre Auxiliadora

Permíteme que te tutee, eres nuestro Amigo, y recibe un saludo muy especial de nuestro gran equipo de profesores educadores, ellos y ellas, que en tu nombre luchan cada jornada por los niños y jóvenes a los que tú tanto amaste y que, siguiendo tus huellas, van repitiendo día a día que “educar es cosa del corazón” y en ello entregan y comprometen buena parte de su vida.

Tú siempre nos has dicho: “Es necesario que los jóvenes no solamente sean amados, que te aseguro que aquí lo son, sino que es necesario que se den cuenta de que son amados”; y en ello seguimos trabajando.

Te puedo también asegurar que en este mes más que centenario del Colegio Salesiano de Málaga se da y se recibe cariño y convencidos de que es imprescindible crecer de la mano de este sentimiento, ante los problemas que se producen en nuestro tiempo en que tantos chicos y chicas no se sienten aceptados y reaccionan con conductas inapropiadas…

Te aseguro Don Bosco, y tú lo sabes bien que aquí luchamos denodadamente por ser fieles a la misión que nos has encomendado. Que vamos más allá del eficaz cumplimiento profesional, que no es poco, y que trabajamos a tiempo completo.

Estamos preparando y celebrando ya tu Fiesta profundizando en los motivos por los que elegiste el camino de anunciar el evangelio y enseñar a los más pequeños y a este pueblo de jóvenes a los que amaste y por los que trabajaste hasta el último aliento, mostrándonos que hay que mirar hacia adelante y poner los ojos en el Señor.

Conocemos tu historia y sabemos que naciste en una familia humilde bajo la influencia de tu madre Margarita –un cariñoso recuerdo y un beso para ella-, que te educó en la fe sencilla y profunda, y creciste entendiendo el valor que tiene el esfuerzo, y eso nos estimula.

Querido Juan, recuerdo ahora el sueño en el que veías un campo repleto de fieras feroces que al rato se convertían en corderillos… Viste un campo de muchachos que blasfemaban y se peleaban, empezaste a darles puñetazos y golpes para que no lo hicieran pero entonces apareció un personaje que te dijo: “Juan, no con golpes sino con bondad los transformarás” Para ello hazte humilde, fuerte y robusto…Yo te daré la Maestra” y desde entonces fue la inspiradora y tu norte ell, la Virgen María Auxiliadora.

Y te entregaste a la faena. Comprendiste la misión que Dios te encomendaba: salvar a la juventud y a pesar de ponerte la vida las cosas difíciles, ya desde el principio de tu sueño cuando te iban echando de todas partes, con tozudez de santo, apostaste por ellos “cuando se trata del bien de los jóvenes, dijiste, Don Bosco va adelante hasta la temeridad”. Y fuiste atrevido, y también por eso, esta casa no te queremos defraudar y aquí nos tienes pretendiendo hacer lo mismo. Y te puedo decir que lo vamos logrando.

Gracias por tu mensaje. Por eso te pido hoy, ya sé que tu mirada abarca al mundo entero donde estén tus hijos, te fijes especialmente en este rinconcito de nuestra presencia salesiana cerquita del mar mediterráneo, en nuestra querida Málaga; y especialmente en cada uno de mis queridos profes, ellas y ellos, que luchan con esfuerzo generoso por los valores que nos transmites fundamentados en la razón, la religión y el amor, el corazón, porque estamos convencidos según tu primicia que “educar es cosa del corazón” Te diré que me dan un gran ejemplo.

Bendice Don Bosco el esfuerzo de cada día para conseguir nuestras metas, rompiendo la barrera de la desconfianza, escuchando siempre, con una presencia dinámica, ayudando a nuestros niños y jóvenes, que son los tuyos, los que repiten aquello de “amigo, colega, lo tuyo se pega”, a ser libres, y a ser capaces de elegir y ayúdanos a educarles para afrontar los obstáculos y vivir siendo felices como “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Sé que esto te gusta especialmente.

Permíteme concluir mi carta agradeciendo a todos y cada uno el trabajo generoso y siguiendo tu carisma cada jornada del curso, y espero que tú, desde esa ventana invisible a nuestros ojos del lugar de la felicidad, nos hagas llegar tus mejores sueños y nos acompañes para hacerlos vida.

Y un piropo que alguien escribió pensando en ti y que en nombre de cuantos aquí estamos también hacemos nuestro, cuando dijo que, probablemente” has sido tú, Don Bosco, el hombre del siglo XIX que más y mejor supo amar a los jóvenes y se hizo amar por ellos”.

Gracias, ciao como se despide en tu lengua italiana, hasta luego, Don Bosco

Atentamente

Antonio, director de esta viva presencia salesiana.

Postdata. – Siguiendo tu impronta de llevar a los jóvenes a Jesús de Nazaret hemos preparado un estimulante estudio sobre nuestro Plan Local de Animación Vocacional… estimulados por el VEN Y VERÁS y buscando responder al sueño que Dios tiene sobre nuestra vida y la de todos los jóvenes…

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.más información

ACEPTAR
Aviso de cookies