QUERIDA FAMILIA SALESIANA: Ya caminando con decisión y fuerza en nuestro trabajo educativo del curso 2021-2022, os llega a través de la PGA (Plan General Anual), un cordial saludo y los mejores deseos para cada uno, para cada familia, movidos todos por el lema que hemos elegido y que queremos compartir: “Nos mueve la esperanza”   La esperanza, si es auténtica, y trabajamos para que lo sea, va más allá de sobrevivir, crea sentido presente en nuestro quehacer diario, en bien especialmente de los niños y jóvenes, vuestros hijos, nuestros alumnos y apunta al futuro…   La alegría y la esperanza son elementos fundamentales de nuestro ser salesiano y son una realidad contagiosa. Es la esperanza la que nos da serenidad en los momentos de prueba o de dolor –de pandemia y sus consecuencias y los mil avatares de la vida- y hace arder nuestro corazón para generar más fortaleza, más capacidad vital “para que tengáis vida y vida en abundancia”, como nos recuerda el texto evangélico de Juan (10, 10).   La esperanza, convertida hoy en una necesidad acuciante, nos da suficientes motivos para hacer de la necesidad virtud, humanizar nuestras relaciones y caminar unidos por el camino del “querernos bien” y disfrutar compartiendo las experiencias del día a día. Desde el Santuario, bajo el manto de la Auxiliadora, el magnífico Colegio “San Bartolomé”, con esas más de mil doscientas voces infantiles y juveniles, animados por un extraordinario equipo directivo y de profesores-educadores, personal de administración y servicios, entretejiendo, con los matices del momento, la hermosa sintonía de un soñador llamado Juan Bosco en el pentagrama imaginario de nuestro cielo azul, perfeccionando los acordes de esa gran sinfonía con acento muy salesiano y malagueño, con protagonismo de toda la Familia Salesiana. Ponemos nuestra voz y nuestro esfuerzo para que todo suene armónico, convencidos de que el estilo educativo de nuestro Santo Fundador y Soñador sigue teniendo plena vigencia, dinamismo y fuerza transformadora. Y de aquí seguirán saliendo “buenos cristianos y honrados ciudadanos” Y así llevamos adelante el plan estudiado y previsto, porque “nos mueve la esperanza”. Como cantamos en nuestro himno: “Sin esperanza no hay sueños y es necesario soñar, para así poder volar al azul de nuestro cielo. Abrazamos la esperanza que renueva nuestra vida; y abrimos con alegría las ventanas del mañana…” Sin duda contamos, para que la siembra sea fructífera, y la esperanza ‘fiel compañera’, con la ayuda de Dios, la presencia continua de la Madre Auxiliadora –manto azul de cielo y sueños– y el empuje arrollador de Don Bosco. Gracias. Con gran esperanza. Con mi abrazo a todos y en nombre de muchos… Antonio Gil Director titular