Entre los días 24 y 27 de febrero, nuestro Centro Juvenil «Francisco Míguez» ha organizado la cuarta edición del Campo de Trabajo “Garelli”.

El Campo de Trabajo “Garelli”es una actividad orientada a jóvenes de nuestro Itinerario de Educación en la Fe Cristo-Vive de los niveles Vida 1 y 2, correspondiente a dieciséis, diecisiete y dieciocho años, que se abren a vivir una experiencia de encuentro con Jesucristo en el servicio a los demás, especialmente aquellos más necesitados, dentro de su proceso de maduración cristiana en nuestra Casa Salesiana. 

Los centros asistenciales con los que hemos colaborado, gestionados en su mayoría por Cáritas Diocesana, son:

– Residencia Juvenil Femenina Rafaela Ybarra de los Ángeles Custodios

– Centro gerontológico Buen Samaritano

– Casa de Acogida «Colichet»

– Casa del Sagrado Corazón «Cottolengo»

– Campamento Urbano del Colegio «Misioneras Cruzadas de la Iglesia» en La Virreina

– Comedor/guardería de las Hijas de la Caridad en La Palmilla

– Complejo Asistencial Hermanas Hospitalarias

– Hogar Pozo Dulce

Durante estos días, treinta jóvenes, junto a sus seis animadores, han realizado labores de voluntariado en los centros nombrados, acompañándose dichos actos de formaciones, testimonios y oraciones especialmente elaboradas por sus animadores de Cristo-Vive para dicho momento. La experiencia para todos ha sido maravillosa y uno de los chicos participantes ha querido compartir su vivencia y testimonio. 

Mi experiencia en el IV CTG ha sido más que increíble y gratificante.

A mí me tocó ir a la escuela de las Misioneras en la Virreina, dónde se estaba realizando un campamento urbano. No sabía ni que iba a hacer ni con quién me iba a tocar, pero estaba feliz de ir a conocer otra realidad. Elegí quedarme con los niños y niñas de infantil y primaria porque de siempre se me ha dado bien estar al cargo de ellos. Cuando llegué no sabía qué hacer con ellos, pero fue cuestión de minutos que me pidieran jugar con ellos al pillapilla y sentirme como un niño más, al mismo tiempo que me sentía un profe, ya que así me llamaban ellos. Pronto me estaban dando abrazos y preguntándome cuántos días iba a estar con ellos, y me ponía triste responderles que solo iban a ser dos días; ya les estaba cogiendo cariño con tan solo unos minutos. En esos dos días sentí que Dios estaba presente en cada uno de los niños y de las niñas, en su inocencia, en su alegría, en su simpleza. Hubo varios momentos enternecedores con algunos muchachos, pero el más bonito fue, cuando al llegar el segundo día, un niño de 10 años vino corriendo, me dio un abrazo y me dijo: “Profe, ¿por qué te quiero tanto?”. En ese instante sentí que Dios estaba ahí, y que mi paso por aquel colegio había sido gratificante, tanto para mí como para aquellos jóvenes.

También me puedo sentir afortunado porque viví otras dos realidades, en la guardería Santa Teresa en la Palma-Palmilla y en el comedor social de Cáritas que hay en el mismo edificio. En la guardería estuve solamente el segundo día un ratito por la tarde y el tercer y último día. Allí me di cuenta de lo agotador que es cuidar de niños pequeños, pero eso no es nada comparado con todo el afecto que te regalan los niños chicos. Especialmente me sentí realizado porque conseguí que el niño más «nervioso» estuviese más tranquilo a mi lado. Por otro lado, en el comedor social solamente estuve ayudando durante un almuerzo, pero fue suficiente para reafirmar la fe en la humanidad de la gente. Un hombre que acudía allí diariamente estaba recogiendo dinero en una hucha para poder mandárselo a un niño que había apadrinado. En ese hombre yo vi a Jesucristo, sin ninguna duda. Además, se respiraba un aire de compañerismo muy agradable.

Todo esto, acompañado de una formación cristiana y de un testimonio de un inmigrante, hizo que este campo de trabajo se convirtiese en una excelente experiencia que siempre llevaré en mi corazón y que me ha servido para crecer como persona y como cristiano, y poder así seguir construyendo el Reino de Dios aquí. Sin duda alguna recomiendo a todos los jóvenes que participen en el Campo de Trabajo Garelli, que seguro les ayudará a darse cuenta que realidad no existe solo una, además de conocer más profundamente a compañeros y animadores del colegio y de los grupos de fe.

Es emocionante para los educadores que trabajamos en esta Obra Salesiana ver cómo van creciendo nuestros chicos y chicas. Las experiencias que van viviendo en grupos entran dentro de ese gran Itinerario de Educación en la Fe (IEF) que, como línea transversal, vertebra la labor de todas la áreas de nuestra Casa teniendo clara la meta de ayudar a nuestros jóvenes a crecer de forma integral y de hacer realidad el lema que nuestro fundador, Don Bosco, tanto repetía: «Buenos cristianos y honrados ciudadanos». El IEF en nuestra Casa tiene programado de forma gradual toda una serie de momentos y experiencias que ayudan a nuestros chicos a encontrar a Jesús y un lugar privilegiado para ello es en el darse a los demás. Otras experiencias como el Campamento Urbano de semana blanca, las visitas a la Fundación Proyecto Don Bosco o la Campaña Solidaria «Operación Potito» que han ido realizando diversos niveles de Cristo-Vive son otros ejemplos de estas vivencias que sin duda marcan positivamente el corazón de los chicos y chicas y el de sus animadores. Sólo queda dar las gracias a todas las personas que hacen posible esta realidad tan rica en Salesianos Málaga y animar a que el lema de este IV Campo de Trabajo Garelli Talita Cumi, esa expresión bíblica que nos insta a levantarnos, se haga realidad en nuestras vidas y que nos pongamos en pie y en camino hacia el encuentro con los demás.

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