Primera Semana y primera vela de la corona encendida: azul, color de arrepentimiento, conversión y anhelo de nuestros sueños.


Comenzamos el tiempo de adviento. Durante las próximas cuatro semanas vamos a prepararnos para celebrar con gozo y con fruto la Navidad: el nacimiento del Señor.

En estos días la liturgia elige con especial cuidado los textos que escuchamos, las oraciones que rezamos, las imágenes que contemplamos. La liturgia en adviento se llena de luces y los cantos son de esperanza. El motivo es muy sencillo: Jesucristo es la luz y la esperanza para este mundo y para cada uno de nosotros.

En este primer domingo, donde se abre este tiempo de adviento, hemos escuchado la invitación del evangelista san Marcos para los creyentes de todos los tiempos: ¡Velad!

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