Tu sitio te aguarda y tus compañeros guardan silencio, esperando tu gran éxito escrito a pie de fábula como el mejor pareado. Aquí estamos. Contigo. Y con Él. 


Ahí está tu sitio. No está vacío, está lleno de ti; de tu alegre y peculiar sonrisa; de tu mirada parlanchinamente ingenua; de tu esfuerzo por llegar hasta el aula las mañanas que podías y casi sin aliento; de tus intentos por una continua atención en clase; de tus ganas de ayudar, en la medida de tus posibilidades, a tus compañeros; de tu mochila y tus libros; de tus sueños y de tus esperanzas.

Eres valiente, Eloísa, saliste voluntaria a leer un enxiemplo de El conde Lucanor de don Juan Manuel con el que nadie se atrevía por estar en castellano antiguo. Todos te escuchamos ante un gran silencio de admiración. Llegaste hasta el final. Hasta la moraleja.

Ya estás allí, en Barcelona. Ya sabes que vas a salir a demostrar tu valía. Vas a crear tu propio enxiemplo de la postmodernidad. Vas a poder con ese corazón externo en 3D, con esa técnica llegada de Australia y no va a hacer falta el trasplante y si lo hiciera va a culminar con un gran proverbio porque no sólo la técnica sino los buenos profesionales (médicos/as, enfermeros/as…) que están especializados en cardiología congénita, saben también leer en castellano antiguo. Son los/las mejores.

¡Sal voluntaria! Tu sitio te aguarda y tus compañeros guardan silencio, esperando tu gran éxito escrito a pie de fábula como el mejor pareado. Aquí estamos. Contigo. Y con Él. 

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